“SaboreaT” revoluciona el menú en CleceVitam San Antonio: cuando comer vuelve a ilusionar
La residencia de mayores salmantina impulsa un modelo inclusivo y sensorial que despierta el apetito, mejora la nutrición y devuelve el placer de disfrutar de la comida
En la residencia de mayores salmantina CleceVitam San Antonio, la hora de la comida ha dejado de ser un mero trámite para convertirse en uno de los momentos más esperados del día. El cambio tiene nombre propio: “SaboreaT”, un proyecto que ha transformado la forma en la que las personas mayores (especialmente aquellas con disfagia o dificultades de masticación) se relacionan con la alimentación.
Desde junio de 2025, cuando comenzó a implantarse, y especialmente desde septiembre de ese mismo año, cuando ya funcionaba al 100%, el equipo de CleceVitam San Antonio ha observado una evolución muy clara en los residentes. Ada Noemí Pereira, cocinera titular del centro, lo resume con sencillez pero con contundencia: “Ahora los usuarios muestran mucho más interés por la comida. Preguntan qué van a comer, se sienten atraídos por la presentación de los platos y, en general, comen más”. El resultado es evidente: una mejora en su estado nutricional y una reducción notable del desperdicio. “Sobra muy poco”, señala.
La clave de este cambio no está solo en la técnica, sino también en la filosofía. Como bien explica Pereira, “la comida entra por los ojos”, y esa premisa se ha convertido en uno de los pilares del proyecto. Frente a la imagen tradicional de los purés homogéneos y poco apetecibles, “SaboreaT” apuesta por platos que recuperan colores, formas y una estética cuidada, aunque estén adaptados en textura. Así, por ejemplo, una merluza con marisco puede presentarse con su forma reconocible y sus matices de color, o unas torrijas adaptadas mantienen su aspecto dorado y apetecible. Incluso elaboraciones más evocadoras, como bombones de menta o dulces tradicionales, se reinterpretan para que quienes tienen dificultades de deglución puedan volver a disfrutarlas sin riesgo.
Esto permite que los residentes no solo se alimenten, sino que vuelvan a disfrutar de la experiencia de comer, reconectando con sabores y recuerdos de toda la vida.
Otro de los aspectos más relevantes es la igualdad en la mesa. Con “SaboreaT”, todos los residentes comparten el mismo menú, adaptado únicamente en función de sus necesidades específicas. Ya no existen diferencias entre quienes pueden masticar con normalidad y quienes requieren texturas modificadas. Este detalle, aparentemente sencillo, tiene un gran impacto emocional: refuerza la sensación de inclusión y evita que algunas personas se sientan diferentes o apartadas.
Dignificar la alimentación
El proyecto “SaboreaT” forma parte de una estrategia más amplia impulsada por CleceVitam para dignificar la alimentación en sus centros. Tal y como se recoge en el documento de referencia del programa, la iniciativa busca no solo garantizar la seguridad alimentaria y el aporte nutricional adecuado, sino también recuperar el componente emocional y sensorial de la comida. A través de técnicas de texturización y cocina avanzada, se consigue que los sabores se mantengan intactos, permitiendo a los usuarios reconectar con recuerdos y sensaciones que creían perdidos.
En CleceVitam San Antonio, este enfoque se percibe en el día a día. Los platos no solo alimentan, sino que generan conversación, curiosidad y, en muchos casos, sorpresa. Un menú tradicional puede convertirse en una experiencia completa en la que los residentes reconocen un potaje, una ensalada con sus colores diferenciados o un postre especial adaptado, lo que estimula tanto el apetito como la memoria emocional. La comida deja de ser una obligación para transformarse en una experiencia.
Además, el trabajo del equipo de cocina va más allá de la elaboración de menús. Existe una coordinación constante con el resto de profesionales del centro para adaptar cada plato a las necesidades individuales, sin perder de vista el objetivo común: que todos los residentes disfruten de la misma experiencia gastronómica. En este sentido, el papel de figuras como la chef ejecutiva de CleceVitam, Sara Mora, resulta clave en el desarrollo y evolución del proyecto.
Lo que está ocurriendo en esta residencia de Salamanca es un ejemplo claro de cómo pequeños cambios, cuando están bien planteados, pueden generar un gran impacto. “SaboreaT” no solo mejora la alimentación, sino que contribuye al bienestar general de los residentes, refuerza su autoestima y devuelve valor a un acto tan cotidiano como sentarse a la mesa.
En definitiva, en CleceVitam San Antonio la comida ha recuperado su esencia: nutrir, sí, pero también emocionar, conectar y hacer disfrutar. Porque, al final, comer bien no es solo una cuestión de salud, sino también de calidad de vida.
